Diagnóstico

El diagnóstico de la Esclerosis Múltiple no se fundamenta en una prueba única, sino en la combinación de:

«El diagnóstico de la Esclerosis Múltiple (EM) se basa en una combinación de síntomas clínicos, estudios por imagen y análisis del líquido cefalorraquídeo. Actualmente, los profesionales utilizan de forma generalizada los llamados Criterios de McDonald, un conjunto de pautas clínicas estandarizadas internacionalmente para realizar un diagnóstico preciso y temprano de la enfermedad.»

Son un conjunto de pautas clínicas y radiológicas que permiten confirmar el diagnóstico de EM sin necesidad de esperar múltiples brotes. Se basan en dos aspectos clave:

  1. Diseminación en el espacio (DIS): las lesiones deben estar distribuidas en diferentes áreas del sistema nervioso central.
  2. Diseminación en el tiempo (DIT): las lesiones deben haber aparecido en momentos distintos.

El diagnóstico puede apoyarse también en el análisis del líquido cefalorraquídeo y otros marcadores emergentes.

Los Criterios de McDonald fueron introducidos por primera vez en 2001, impulsados por el Dr. W. Ian McDonald y un grupo de expertos internacionales. Su objetivo era combinar los síntomas clínicos con los hallazgos de la resonancia magnética (RM) para agilizar el diagnóstico sin comprometer su fiabilidad.

Desde entonces, estos criterios han evolucionado en sucesivas revisiones:

  • 2005: primera revisión para ajustar la utilidad de la resonancia en casos con pocos síntomas.
  • 2010: se simplifican y se permite diagnosticar EM en la primera crisis clínica si se cumplen ciertos hallazgos en la RM.
  • 2017: se incluye el uso de bandas oligoclonales (OCB) en el líquido cefalorraquídeo como evidencia válida de diseminación en el tiempo (DIT).
  • 2024: la última revisión introduce mejoras significativas que aumentan la sensibilidad y especificidad del diagnóstico.

Los Criterios McDonald 2024 han sido revisados por expertos de la Federación Internacional de EM y presentan varias novedades importantes:

  • Se reconoce el nervio óptico y la médula espinal como localizaciones válidas para demostrar DIS.
  • Se mantiene el uso de bandas oligoclonales en el LCR como alternativa a demostrar DIT con la resonancia.
  • Se incorporan nuevos biomarcadores de apoyo diagnóstico, como:
    • KFLC (cadenas ligeras libres kappa): marcador pronóstico.
    • CVS (signo de la vena central): visible en RM, muy específico de EM.
    • Lesiones con borde paramagnético (PRL): propias de EM.
  • Se aclaran las pautas diagnósticas en niños y en casos de síndrome radiológicamente aislado (RIS).

La implementación de estos criterios permite:

  • Diagnosticar más rápido a personas con síntomas iniciales.
  • Evitar retrasos que podrían empeorar la evolución de la enfermedad.
  • Unificar la práctica clínica a nivel internacional.

Gracias a los Criterios McDonald, hoy es posible diagnosticar EM incluso tras un único episodio clínico, siempre que se cumplan ciertas condiciones de imagen y/o se detecten marcadores específicos en el líquido cefalorraquídeo.

Historia clínica

Historia clínica y evaluación de síntomas revisión detallada de la aparición y evolución de síntomas como fatiga, debilidad, problemas de coordinación, alteraciones visuales y dificultades cognitivas.

Valoración de reflejos, fuerza muscular, coordinación y sensibilidad, para detectar signos de afectación del sistema nervioso central.

Permite visualizar lesiones desmielinizantes en cerebro y médula espinal, clave para demostrar la diseminación espacial y temporal según los criterios de McDonald.

Búsqueda de bandas oligoclonales de IgG y otros marcadores inflamatorios que apoyan el diagnóstico y descartan infecciones u otras patologías.

Miden la velocidad y eficiencia de los impulsos eléctricos en las vías nerviosas, poniendo de manifiesto lesiones subclínicas.

Potenciales evocados y pruebas de conducción nerviosa:

Un diagnóstico temprano y preciso, basado en estos pasos, es fundamental para iniciar cuanto antes el tratamiento modificador del curso de la enfermedad y así mejorar el pronóstico a largo plazo.

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