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Ictus (Accidente cerebrovascular)

El ictus es una emergencia médica grave que se produce cuando el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro se interrumpe o se reduce significativamente. Esta falta de riego provoca que las células cerebrales no reciban oxígeno ni nutrientes, lo que lleva a su deterioro o muerte en cuestión de minutos.

Dependiendo del área cerebral afectada, el ictus puede ocasionar dificultades motoras, del habla, cognitivas o sensoriales. Es una de las principales causas de discapacidad en adultos y una de las primeras causas de muerte en el mundo.

🧠 Tipos de Ictus

Existen dos tipos principales de ictus, con mecanismos y tratamientos diferentes:

1. Ictus isquémico (el más frecuente)

Representa aproximadamente el 85% de los casos. Se produce cuando un coágulo o trombo bloquea una arteria cerebral, impidiendo que la sangre llegue a una parte del cerebro.

Ejemplos comunes:

  • Trombosis cerebral: formación de un coágulo en una arteria cerebral.
  • Embolia cerebral: un coágulo que se forma en otra parte del cuerpo (como el corazón) y viaja al cerebro.

2. Ictus hemorrágico

Se produce cuando una arteria cerebral se rompe, provocando una hemorragia dentro del cerebro o en sus alrededores. Es menos frecuente pero más grave.

Causas habituales:

  • Hipertensión arterial crónica
  • Aneurismas cerebrales
  • Malformaciones vasculares congénitas

🚨 ¿Cómo reconocer un ictus? La clave está en actuar rápido

El tiempo es cerebro. Cuanto antes se actúe, mayores son las probabilidades de recuperación.

Principales signos de alarma (recuerda la regla «FAST»):

  • F (Face): caída de un lado de la cara o sonrisa asimétrica
  • A (Arms): debilidad o parálisis en un brazo (o pierna)
  • S (Speech): dificultad para hablar o entender
  • T (Time): llama al 112 inmediatamente

Otros síntomas posibles:

  • Pérdida repentina de visión (en uno o ambos ojos)
  • Mareo intenso o pérdida del equilibrio
  • Dolor de cabeza muy fuerte, repentino y sin causa aparente

🧪 Diagnóstico del ictus

El diagnóstico rápido es esencial para elegir el tratamiento adecuado. El equipo médico realizará:

  • Exploración neurológica urgente
  • Pruebas de imagen (TAC o resonancia magnética) para distinguir entre ictus isquémico o hemorrágico
  • Análisis de sangre y evaluación de constantes vitales
  • Pruebas cardíacas si se sospecha una causa embólica

💊 Tratamientos disponibles

En ictus isquémico:

  • Trombolisis intravenosa: fármaco que disuelve el coágulo (debe administrarse en las primeras 4,5 horas)
  • Trombectomía mecánica: intervención para extraer el coágulo directamente mediante cateterismo (idealmente en las primeras 6–24 horas)

En ictus hemorrágico:

  • Control de la presión arterial
  • Cirugía para evacuar el hematoma, si es necesario
  • Tratamiento de la causa (por ejemplo, reparación de aneurismas)

Después del tratamiento agudo, es fundamental iniciar rehabilitación neurológica intensiva para recuperar funciones perdidas.

🧩 Rehabilitación y vida después del ictus

La recuperación puede ser lenta y variable. Algunas personas recuperan la mayoría de sus capacidades, mientras que otras pueden tener secuelas permanentes.

La rehabilitación multidisciplinar incluye:

  • Fisioterapia para mejorar la movilidad y la fuerza
  • Logopedia si hay dificultades en el habla o la deglución
  • Terapia ocupacional para readaptarse a las actividades diarias
  • Apoyo psicológico para afrontar el impacto emocional del ictus

El entorno familiar y social también juega un papel clave en la recuperación y en la adaptación a posibles cambios.

🟢 Prevención: el mejor tratamiento

La mayoría de los ictus se pueden prevenir controlando factores de riesgo:

  • Hipertensión arterial: control médico y hábitos saludables
  • Diabetes y colesterol elevado: seguimiento médico y dieta equilibrada
  • Tabaquismo y alcohol: abandono total o reducción significativa
  • Sedentarismo y obesidad: fomentar el ejercicio regular
  • Arritmias como fibrilación auricular: tratamiento anticoagulante adecuado
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