La Neuromielitis Óptica (NMO), denominada actualmente Trastorno del Espectro de la Neuromielitis Óptica (NMOSD), es una enfermedad autoinmune e inflamatoria poco frecuente que afecta principalmente a los nervios ópticos y a la médula espinal. El sistema inmunitario ataca por error determinadas estructuras del sistema nervioso central, provocando inflamación y lesiones que pueden afectar gravemente a la visión, la sensibilidad y la movilidad.
Aunque puede compartir algunos síntomas con la esclerosis múltiple, la NMO es una enfermedad diferente y requiere un diagnóstico y un tratamiento específicos. En muchas personas está relacionada con la presencia del anticuerpo AQP4-IgG.
Principales síntomas
- Dolor ocular, especialmente al mover los ojos
- Visión borrosa o pérdida de visión en uno o ambos ojos
- Alteración en la percepción de los colores
- Debilidad, rigidez o parálisis en brazos y piernas
- Hormigueo, entumecimiento o pérdida de sensibilidad
- Espasmos musculares y dolor en el cuello o la espalda
- Dificultad para caminar y mantener el equilibrio
- Alteraciones en el control de la vejiga o el intestino
- Hipo persistente, náuseas o vómitos
Tipos de Neuromielitis Óptica
- NMO recurrente: es la forma más frecuente. Se caracteriza por la aparición de brotes separados por periodos de recuperación que pueden durar meses o años. Cada recaída puede producir nuevas lesiones y aumentar el riesgo de discapacidad.
- NMO monofásica: es menos habitual y consiste en un único episodio de la enfermedad, que puede prolongarse durante semanas o meses, sin que se produzcan nuevas recaídas posteriormente.
Tratamiento
Aunque actualmente no existe una cura definitiva, el diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado pueden ayudar a:
- Controlar la inflamación durante los brotes agudos
- Favorecer la recuperación mediante corticoides intravenosos y, cuando sea necesario, intercambio plasmático
- Prevenir nuevas recaídas con tratamientos dirigidos al sistema inmunitario
- Reducir el dolor, la rigidez y otros síntomas neurológicos
- Mantener la movilidad, la autonomía y la calidad de vida mediante rehabilitación
El tratamiento debe ser individualizado y supervisado por profesionales especializados en neurología o neuroinmunología. La prevención de nuevos brotes es especialmente importante para limitar la aparición de daños neurológicos permanentes.
Diferencias entre la NMO y la Esclerosis Múltiple
Aunque la Neuromielitis Óptica y la Esclerosis Múltiple son enfermedades autoinmunes que afectan al sistema nervioso central y pueden compartir algunos síntomas, se trata de trastornos diferentes.
- Zonas afectadas: la NMO afecta principalmente a los nervios ópticos y la médula espinal. En la EM, las lesiones pueden aparecer de forma más dispersa en el cerebro y la médula espinal.
- Gravedad de los brotes: los episodios de neuritis óptica y mielitis asociados a la NMO suelen ser más intensos y pueden causar pérdida visual o dificultades motoras permanentes.
- Anticuerpos: muchas personas con NMO presentan el anticuerpo AQP4-IgG, que ayuda a confirmar el diagnóstico y diferenciarla de la EM.
- Evolución: en la NMO, la discapacidad suele acumularse como consecuencia de los brotes. La EM también puede presentar formas con un empeoramiento progresivo entre o después de los brotes.
- Tratamiento: los tratamientos de ambas enfermedades son diferentes y no deben considerarse intercambiables. Un diagnóstico preciso es fundamental para seleccionar la terapia adecuada y prevenir nuevas recaídas.

